EQUIPO INFOESPALDA

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La red de los profesionales especializados en los problemas de espalda

13/04/2020

Hola a todos. Como sabéis en Infoespalda queremos dar visibilidad a las personas que sufren dolor de espalda. Hoy le toca el turno a Raquel.

Raquel no sólo tiene dolor de espalda. Tiene una historia vital dura, llena de batallas perdidas y… sin embargo, Raquel es una ganadora. Después de leer su historia conocerás a una mujer que ha conseguido curar su cuerpo, su mente y volver a vivir.

Raquel también es una blogera que cuenta sus experiencias en mi cuento y una artrodesis. ¡No puedes dejar de leerlo!

También puedes seguir a Raquel en Instagram. https://www.instagram.com/micuentoyunartrodesis

¡Hola!...ante todo quería agradecer al equipo de Infoespalda el haber puesto su interés en mi historia, en mi “cuento”. Me presento soy Raquel,  artrodesada del 2016.

 

Un poco sobre mí. Los primeros dolores de espalda.

Mi dolor de espalda comienza  cuando tenía más o menos 9 años, por una caída me fisure el coxis, estuve una temporada lamentando esa caída, pase mi “infancia” y “pre-adolescencia”  entre disputas, vengo de una familia desestructurada. Mi adolescencia fue caótica, comencé a trabajar muy temprano con 16 años, solo quería una cosa. Irme de casa. Vivir con el fantasma de tu padre reflejado en tu cara no es muy fácil, más para las personas con las que vives ya que no te aceptan por el mero hecho de llevar su cara y por mil y un errores que cometes por llamar su atención. No pongo en duda su amor y afecto, comprendí que les es difícil aceptarme. Afortunadamente soy una persona que no le guarda rencor a nadie. Pero que si ha aprendido a tener mucho amor propio.

El primer latigazo me dio con 18 años, lumbalgia, trabajaba 10 horas diarias en un restaurante cargando cajas de bebidas constantemente para abastecer una barra de bar que no dejaba de vaciarse, así estuve 4 años más.

Por aquel entonces el médico me receto antinflamatorios y reposo absoluto [y desafortunadamente a día de hoy algunos médicos todavía  lo hacen] es lo único que tenían que decirte, ni ejercicio, ni Pilates, ni nada.

De estos episodios tuve dos, desde los 18 hasta los 21 años, en este último  el traumatólogo me dijo que era una patología hereditaria y/o congénita, que era lo que me había tocado y que no podían hacer nada más por mí, solo pastillas y reposo.mi cuento y una artrodesis

Para una chica de 21 años activa, en plena juventud y con mil y un cuentos que contar no era una solución ni una vida fascínante. Hice caso omiso, comencé a vivir, preparé  mis maletas y me fui a la capital a vivir, empecé a conocer gente y afianzar algunas pequeñas amistades, de ahí conocí a mi primera pareja  “formal” y al poco tiempo el dolor de espalda volvió…. más intenso que nunca, mi vida no era fácil sufría maltratos por parte de esta persona.

La situación me provoco dos recaídas ¿Qué tiene que ver tu estado de ánimo con el dolor crónico? Antes no lo creía, pero ahora lo sé, lo agrava y mucho.

La situación vital en la que me encontraba me llevó a pensar que quizá no debería estar en este mundo, caí en las drogas, todo aquel dolor lo quitaba solo una cosa, la cocaína. Afortunadamente abrí los ojos, huí de aquella casa, me desintoxique y continúe, el dolor empezó a mejorar.

Os preguntareis porque os he contado hechos de mi vida que quizá no tienen nada que ver con mi operación, pero sí la tiene, me costó mucho entenderlo pero si, la tiene.

Vivir con un estado físico toxico, y en  ese tipo de entornos y pensamientos, hace que vivas en tensión continua, no os debe de extrañar que aparezca dolor de espalda o empeore un dolor previo.

Como os dije llevo con dolor de espalda desde pequeña, y nunca fui a un especialista hasta que tuve la edad suficiente para poder hacerlo.

Cuando comencé a cuidarme, ya era demasiado tarde. Hernia discal entre L5-S1, (esto fue por allá por el 2010) dije: “vale Raquel ok esto es lo que hay”, comencé a investigar, a leer…. pero no sirvió, desafortunadamente por aquel entonces trabajaba en una fábrica en la cual mi labor era coger botes de cristal y meterlos en una especie de jaulas que quedaban por debajo de mi zona lumbar, por lo que tenía que doblar mi espalda 8 horas diarias, en esta época estaba sola tenía que mantenerme.

Fajas de contención, antiinflamatorios hasta no sentir nada, calmantes musculares y muchas, muchas duchas frio-calor para aguantar otro y otro día más. Así 3 años.

No aguante más y lo dejé, encontré trabajo en comercio y poco después en lo que realmente es mi profesión, auxiliar de enfermería. Ayudar me reconforta, pero sin saber que a mí me terminaría de rematar. Después de casi 4 años ayudando a los que lo necesitan, mi cuerpo paró. Y cuando digo paró, paró. De golpe.

No  lo había cuidado, no lo había tenido en estima, todo el torbellino de emociones que vivía desde que era una niña me paso factura,  creo que en el  karma, y  creo que tú mismo puedes enfermar a tu cuerpo, con esto no quiero decir que la culpable de mi situación sea yo, pero si he tenido mucho que ver.mi cuento y una artrodesis foto en la montaña

1 de octubre de 2015. El día que cambio todo.

Sólo recuerdo abrir los ojos  y verme tirada en el suelo sin poder mover las piernas. No las sentía, solo pedía poder ponerme de pie, pero fue imposible. Gracias a la hija de la señora a la que atendía consiguieron tumbarme en una cama mientras ella llamaba a mi empresa para que me mandaran una ambulancia.  Yo no podía moverme.

La respuesta de mi empresa fue la siguiente: “no podemos hacer nada, debe de ir ella a la mutua aunque sea a gatas”. Silencio. Jamás tendré días para agradecer a esa mujer lo que hizo por mí, llamo a su marido, y en la silla de ruedas de su madre me bajaron hasta un taxi el cual me llevo a la mutua de accidentes, con la que ella misma tuvo que discutir por que pretendían que llegara de pie a la sala de espera.

Y aquí comenzó mi calvario. Calmantes, opiáceos, radiografías, resonancias, pruebas y más pruebas. Llegaron a decirme que iban a derivarme a la seguridad social puesto que mi accidente decían que era por causas “degenerativas”.

6 meses luchando con idas y venidas al hospital de la mutua entre infiltraciones caudales y facetarías, en total 6, una por mes, nada funcionaba.

          30 años, miles de cosas por hacer y yo sin poder ponerme un calcetín, ni bañarme sola.

Después de la  primera infiltración haya por la festividad de los santos de aquel fatídico año, tu madre sin todavía saber por qué decide deshacerse de ti. Y así quedas, sin padre, ni madre, ni hermana, con la espalda parcialmente partida, sin poder moverte de la cama y tú tan solo con el sentimiento de quererte morir.

16 de marzo de 2016. Fusión vertebral.

Llega el gran día. Operación de hernia discal posterolateral izquierda L5-S1 mas injerto de hueso. Vamos, que han fusionado mi sacro a mis lumbares para que sea un bloque y así no quitarme movilidad ya que era muy joven para intervenir más vertebras sanas. Llore mucho, verte en aquel túnel frio, sola esperando a entrar en quirófano con la incertidumbre y la angustia como únicas compañeras. 

Creo que como a todos, me operaron 2 cirujanos, a la par, uno por un lado y otro por el otro, a la vez, sincronizados cual reloj suizo. Satisfactoria, mucho. Mi chasis estaba arreglado, pero mi motor estaba roto, destruido.

Me lo pintaron muy negro, mis médicos no  descartan que con el tiempo si no me cuido tengan que anclar más vertebras para inmovilizar del todo la zona.

Empieza la recuperación. Cuerpo y mente

La vuelta a casa fue dura, muy dura, no quería saber nada de nadie, y menos de mi misma. Me daba asco mirarme, no quería hacer nada, no quería recupérame simplemente me quería dejar ir sin más. Comencé a engordar, mucho. Deje de cuidarme.

Lo peor  no era mi cuerpo, era mi mente, mi carácter, mis pensamientos, mi estabilidad emocional, no me dejaba avanzar. Ni me dejaba ni quería. Me estaba destruyendo a mí misma y lo peor de todo, a los demás.

Puse en el filo de un precipicio mi salud, mi matrimonio y en general mi vida. Me echaba la culpa de todo lo que me había pasado en la vida. Hasta que conocí a mi “A”. ”A” fue mi psicoterapeuta y mi psicoanalista, a la cual le estoy eternamente agradecida.

Me vio como a una  niña a la que le habían quitado su escudo (faja de contención que nos ponen después de la operación), débil, sola, con 20 kg más y desamparada. Poco a poco me volvió a convertir en mí, en esa Raquel alegre y llena de vida. Comencé a verme mejor, perdí bastante peso, el dolor empezó a remitir, comencé a soltar lastre, pero no fue solo gracias a “A”.

“Don R” (mi marido), ha tenido mucho que ver también a la hora de mi recuperación, al principio no me entendía, no me comprendía, pero poco a poco se fue poniendo en  mi lugar.

”R”, es de pocas palabras, pero con su paciencia, su aguante y  su hombro ha hecho más por mí que mucha gente con la que comparto genes. Aun nos cuesta mucho este tema, he de decir que una vida así no es imposible de olvidar, y no descarto en ponerme en manos de profesionales para que me ayuden a canalizar tanto dolor emocional. Por él, por mí.mi cuebt y una artrodesis con su marido

Hay salida.

Después de mi rehabilitación de 6 meses comencé un programa de readaptación laboral en la mutua de accidentes, no quiero hacer por aquí publicidad pero es la única mutua que ofrece este programa. Realice un curso de calidad industrial, curso que me ha servido para volver a valerme por mi misma y desempeñar el puesto que actualmente ocupo en la industria de la automoción, empresa en la cual no hago esfuerzos físicos y en la que están muy empatizados con mi dolencia.

La espalda apenas me duele, al menos no como antes, he vuelto a patinar, montar en moto y realizar  actividades que a “Don R” y a mí nos apasionan. ¡Hasta realice la “Ruta del Cares” en Asturias!

                                                   Poco a poco vuelvo a recuperar mi vida.

 

¿Qué que tiene que ver el dolor físico con el emocional? Todo.

Si mantienes una mente positiva, comes adecuadamente, realizas un mínimo de ejercicio diario (el que tu cuerpo te permita) te aseguro que el dolor disminuye, no se va, pero si se atenúa. La mente nos hace pasar malas jugadas. Puede ser muy destructiva. Pero recuerda que siempre hay luz al final del túnel. Por muy oscuro que lo veas, por muy mal que pienses que estas, siempre habrá alguien que este peor. La mayoría de vosotros tenéis familias estupendas, que os adoran, que os aceptan como sois, que no os reprochan vuestros actos. Sentiros agradecidos. Dar gracias por poder compartir vuestros peores días con ellos. Yo solo tengo a “Don R”, mi blog y mi almohada para llorar.

La lucha continua.

Actualmente sigo luchando por mi incapacidad, he llevado mi caso hasta el tribunal supremo, llevo luchando por mí y por todos lo que no tenemos voz más de dos años, y sé que lo conseguiré, sé que serviré de apoyo para muchas de las personas que quizá estén leyendo este post.

Si no lo consigo, seguiré alzando mi voz a través de mi blog. Y lo volveré a intentar una y mil veces hasta que se nos oiga.

 No dejéis de luchar, no os dejéis por los que no quieren darnos voz, el dolor de espalda existe, no es un cuento. Y nos tienen que escuchar.

Por último, quisiera dar las gracias de nuevo a Infoespalda. A mi marido por estar, por acompañarme en el viaje de la vida. A mis abuelos por hacerme la mujer que soy. A la vida y mis experiencias por enseñarme  que yo soy la única que decide mi bienestar. A las personas que de una u otra manera me conocen por formar parte de mí día a día. A todos. Gracias.mi cuento y una artrodesis en la ruta del cares

Seguiremos.

Os recordamos donde podeis seguir la historia de Raquel

mi cuento y una artrodesis

https://www.instagram.com/micuentoyunartrodesis

 

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2 comentarios

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Carolina del Carmen Moraga Gutiérrez

Carolina del Carmen Moraga Gutiérrez 01/05/2020 a las 18:01

solamente gracias por publicar la historia de Raquel , cada una de las que tenemos dolor de espalda, por distintas razones y,o, diagnósticos sabemos lo complicado que es...... especialmente las mujeres que hacemos varios trabajos a la vez , como la casa ,cuidado de hijos , a veces los padres e ir al "trabajo" fuera de la casa. Saludos a todos

EQUIPO INFOESPALDA

EQUIPO INFOESPALDA 01/05/2020 a las 18:13

Buenas tardes. Gracias a ti por comentar. Pensamos que hay que dar voz a las personas con dolor. Muchas veces minusvalorado por la sociedad. Un saludo.

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